Y de deberes… ¡A jugar! (II/II)

La semana pasada comenzamos hablando de la importancia de que los niños jueguen y nos centramos en los juegos de mesa, en que siempre traían una enseñanza oculta, siempre iban a hacer que los niños desarrollaran alguna capacidad o destreza para ese juego.

Pero y ¿qué me decís de que los niños jueguen en el parque a que viven en un castillo y les atacan los indios? ¿O de que nos estén contando una historia fantástica de lo que harían ellos si tuvieran un dragón en su casa? ¿De los cuidados que tendrían para que no quemara los muebles, y de que las ventanas estarían siempre abiertas para que pudiera salir volando? Imaginación, imaginación e imaginación. Bienvenida sea y ojalá se quedara con nosotros mucho más tiempo del que se queda.

Al final en los tiempos que corren, necesitamos investigación. Todas las empresas para crecer necesitan sus departamentos de I+D+I (investigación, desarrollo e innovación) Imaginemos por un momento un laboratorio buscado la vacuna contra el sida. El equipo trabajando, pensando nuevas opciones… ¿Qué nos pensamos? Que están allí todos diciendo: “pues mira vamos a probar estas dos cosas que nos ha dicho el jefe y que he leído en internet, y si no funciona, pues nada, mala suerte” NO. Las personas que conforman ese equipo tienen que ser gente con ideas, con imaginación, con miles y miles de opciones en su mente. Tienen que ser personas capaces de crear nuevas ideas, en definitiva, personas con una fuente inagotable de imaginación, y por supuesto de conocimientos, que siempre tengan una nueva idea en la manga.

Imaginación

Este tipo de gente, bajo mi punto de vista, podríamos haber sido cualquiera. Cuando somos niños nos sobran las ideas, podemos pasar días y días dándole vueltas a la misma cosa, y si no tuviera ruedas, y si fuera gigante, y si…., y si….. El problema radica en que conforme nos vamos haciendo mayores nos van cortando las alas. Los niños tienen que oír muchísimas veces aquello de, “eso es imposible” “no digas tonterías” “caya un poco que me matas la cabeza”….

Ese tipo de frases lo que sí que hacen es matar la imaginación, matar las ganas de pensar y tristemente la sociedad, es lo que nos hace. Así que dejemos que los niños imaginen que jueguen a volar, a pilotar naves de combate, a que el río más caudaloso del mundo pasa por el medio del salón y yo tengo que pescar todos los peces que pueda….

Que imaginen, porque lo que no podemos hacer es decirles hoy que no piensen tanto y mañana que piensen una solución para el problema de matemáticas que si se lo imaginan un poco, no es tan difícil.

 

Silvia Carrera Sanjuan

Hábitos de Estudio

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