Inglés en verano

Hace poco hablábamos en el blog de que el verano es un momento ideal para fomentar el amor por la lectura, vinculándola al ocio y al tiempo libre y no a la obligatoriedad del contexto educativo. Y ahora nos preguntamos, ¿qué pasa con los idiomas?

Con los idiomas nos suele pasar lo contrario. Durante el curso les metemos mucha caña, precisamente debido a ese carácter de obligatoriedad: los chavales tienen sus horas marcadas por el instituto, extraescolares… y también los adultos nos apuntamos a grupos de repaso, o bien para mejorar nuestro nivel, o bien para empezar de cero, o bien para prepararnos uno de esos famosos exámenes oficiales… Pero llega el verano y nos relajamos. Es verdad que es difícil seguir el ritmo  y sentarse frente a un libro a estudiarse los verbos irregulares. Pero los idiomas hay que trabajarlos de manera casi constante o la soltura, la fluidez, la comprensión se pierde.

Este verano nos toca ponernos las pilas si no queremos desgastar todo aquello que hemos aprendido.

Pero claro, no es muy apetecible estudiar gramática pudiendo estar echando un refresco en una terraza o dando un paseo por la playa. Pero es que las lenguas no son solo gramática. De hecho, es una realidad totalmente viva, cambiante: es nuestra herramienta principal de comunicación. Y hay muchísimas estrategias para estudiarla de manera más entretenida y dinámica. Maneras que están al alcance de todos y, sí, también en verano.

¿A quién no le gusta tumbarse en la playa y leer una revista o un libro? ¿Y por qué ese libro no puede estar en inglés o en cualquier otra lenguas que estés estudiando? Las editoriales más conocidas de idiomas venden libros adaptados a todos los niveles, que normalmente vienen acompañados de un CD que nos permite acostumbrar nuestros oídos a la fonética extranjera. Y si los libros adaptados no son lo tuyo, busca uno sin adaptar.

Seguro que hay algún autor extranjero que te apasione, ¿por qué no leer uno de sus libros favoritos en el idioma original?

Lo mismo sucede con las películas. Si te apetece mantener sobre todo la facilidad a la hora de la comprensión, recomendamos el visionado de películas y/o series en inglés. Atrévete a verlas sin subtítulos. Hay muchos otros elementos que nos ayudan a seguir la trama y el haberla comprendido te hará ganar confianza. Claro, ha de ser un trabajo constante. Al principio, te costará pero ya verás como poco a poco vas entendiendo más y más cosas. Y si es una serie, mejor que mejor, porque eso te garantiza una continuidad en la escucha.

Y si no, siempre está YouTube. Igual que lo recomendábamos para el acercamiento al mundo de la literatura, para el mundo de los idiomas es la herramienta perfecta. Con solo teclear unas pocas palabras, accedes a un gran contenido de gente real hablando el idioma. Y además puedes buscar materias según tu interés. Esto puede ser un gran aliciente para el público adolescente. Podemos hablar, por mencionar un ejemplo, del mundo de los videojuegos: en la actualidad, miles de jóvenes abren canales para hacer tutoriales de juego, retos, partidas en directo… Si el tema y la plataforma nos atraen, el idioma solo ha de ser un elemento más para lograr el entretenimiento.

Este verano no hay excusa para seguir metiéndole caña a los idiomas. ¡Feliz verano a todos!

Natalia López Cortés

Hábitos de Estudio

Deja un comentario