Y de deberes… ¡A jugar! (I/II)

¡Cuántas veces nos hubiera gustado que nos hubieran dicho eso!, madre mía, que nos manden jugar…, pero claro, eso es imposible. O al menos, así lo hemos creído siempre, o al menos a partir de cierta edad…. ¿O sería posible que para casa los niños tengan que jugar? Tampoco parece una idea descabellada, al final son niños y es fundamental que tengan tiempo para jugar. La verdad es que es un tema bastante polémico con el que no nos vamos a poner de acuerdo ahora, lo que sí que quería contaros es la importancia de que los niños jueguen. Tanto con juegos de mesa como con los juegos que ellos mismos se inventen, vamos, con su imaginación. Las dos formas son educativas y de las dos vamos a hablar.

Con juegos educativos o más bien con juegos de mesa, con juegos que se pueden comprar, las posibilidades son infinitas. Casi todos vienen catalogados por edades y casi todos nos hacen trabajar alguna destreza. Seguro que alguna vez, habéis tenido en vuestras manos la baraja de las familias, esa que tienes que conseguir juntar a todos los miembros de la familia con misma nacionalidad, robándole o pidiéndole cartas al compañero. Yo la recuerdo con especial cariño, yo creo que porque no era mía, porque la tenían mis vecinos y entonces jugar a las familias suponía pasar la tarde jugando con ellos. Bien, pues en ese juego tan sencillo los jugadores tienen que buscar una estrategia. Decidir qué familia es la que van a intentar formar. Tendrán que darse cuenta de que lo mejor es intentar conseguir aquella de la cual, ya tienes más miembros en tus manos, pero ¿y si va pasando el juego y no consigo ningún miembro más? ¿Será mejor cambiar de estrategia antes de que otro lo consiga? ¿O arriesgo un poco más? Todas estas preguntas les hacen tener una mente despierta, una mente activa, una mente que luego ante un problema de matemáticas, sabe interpretar datos para buscar mejor la solución. Y quien dice la baraja de las familias, dice la baraja española. Hay muchísimos juegos que consisten en básicamente lo mismo, y que más de una vez, nos han entretenido en la piscina y no siendo tan niños precisamente.

Otro ejemplo. El Tabú. Seguro que en más de una reunión familiar o con amigos ha tocado jugar al Tabú. Divertido, ¿no? Para pasar un buen rato y reír de lo lindo, un juego ideal pero ¿es educativo? ¿Aporta algo jugar a esto con los niños? Sinónimos, nuevamente estrategias, recordar vivencias propias para tratar de explicar la palabra dando un rodeo, estar concentrado para ser capaz de buscar una buena definición de la palabra, pero a la vez no dejar de mirar las que tengo escritas debajo porque no las puedo decir… en resumen, atención, vocabulario, rapidez, … trabajo, trabajo, y trabajo.

Y así os podría hablar de cada juego de los que podemos encontrar en el mercado, la oca con dos dados, hay que estar sumando continuamente, el parchís pensando que ficha será más productivo avanzar, la que ya me entra en casa, o esta otra que tiene más posibilidades de que se la coman…

Juego de mesa

Los juegos de mesa siempre aportan algo. Los niños y adolescentes es fundamental que jueguen. En cumpleaños, navidades, viajes, siempre buscamos un regalo para ese sobrino, para el hijo de unos amigos y por supuesto para nuestros propios hijos. Un juego de mesa, sea de lo que sea, siempre tiene su parte educativa, siempre es divertido y además si requiere jugar con familia o con amigos, es un éxito seguro.

 

Silvia Carrera Sanjuan

Hábitos de Estudio

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