El error en el aula de la lengua extranjera

¿Quién no ha dicho alguna vez “he don’t” en vez de “he doesn’t” o ha escrito “studing” en vez de “studying”? Errores de este tipo son de lo más común a la hora de aprender una lengua extranjera. Como alumnos y como profes tenemos que enfrentarnos constantemente a errores, ya sean gramaticales, de vocabulario, de ortografía… Sin embargo, los errores no han de desmotivarnos.

A lo largo de la historia de la enseñanza, se ha “castigado” el error. Casi todos hemos pasado por una bronca de un profesor por haber conjugado mal un verbo o no haber añadido la “s” de la tercera persona. A veces, los errores nos hacen pensar que no valemos y se nos quitan las ganas de seguir adelante… Pero los errores son buenos. ¿Por qué? Vamos a verlo mejor si tomamos como ejemplo nuestra propia lengua.

Imaginaos que somos profesores de español y de repente uno de nuestros alumnos dice “Juan me ha decido”. La reacción natural sería decir: “no, no, no es decido, es dicho”. Sin embargo, si nos paramos a pensarlo, que un alumno extranjero sea capaz de enunciar “Juan me ha decido” demuestra muchas cosas, y muchas cosas positivas. Para empezar, sabe que “decir” al unirse con el auxiliar se convierte en un participio. Sabe que ese participio es invariable. Y sabe que debería acabar en –ido y no en –ado. Todas sus intuiciones son correctas. De hecho, el alumno está experimentado a un nivel bajo lo que nos ocurre cuando somos pequeños y estamos aprendiendo nuestra propia lengua materna: ha aplicado una regla, haciendo regular una excepción.

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Los errores muchas veces nos demuestran a los docentes aspectos muy positivos del aprendizaje de nuestros alumnos. Y, desde el punto de vista del profesor, tenemos que tratar de corregir el error de forma indirecta, esto es, sin estigmatizar el error del alumno pero ayudándole a tener conciencia de ello, a corregirlo y a recordarlo. Por ejemplo, si un alumno nos dice “My brother don’t like football” hay muchas estrategias para que sé de cuenta del error sin necesidad de dar una charla gramatical sobre ello. El profe, en este caso, podría decir “Oh, so your brother doesn’t like football, how weird!”: una simple estrategia comunicativa que demuestra interés por parte del oyente, que señala el error y guía en su corrección y que no interrumpe el flujo de la conversación.

Así que, si estáis aprendiendo una lengua extranjera, tened en cuenta que el error puede ser muy beneficioso, pues esconde matices positivos en muchos casos.

Natalia López Cortés

Hábitos de Estudio

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